Agenda afirmativa No. 4
Febrero de 1999

Programa Nacional contra la Violencia Intrafamiliar 1999-2000

Esquema de trabajo interdisciplinario e interinstitucional

Por Verónica Rodríguez

El Programa Nacional Contra la Violencia Intrafamiliar 1999-2000 (PRONAVIT), resulta especialmente oportuno por la necesidad imperiosa de tratar específicamente un problema social que ha tomado matices de alarmante y que por lo cotidiano ha llegado a considerarse “normal”. En una sociedad como la nuestra en la que la violencia ejercida por el marido hacia la mujer y de los padres hacia los hijos e hijas se considera el ejercicio de un derecho, instrumentar programas específicos para su prevención y tratamiento pasa de ser un asunto necesario a uno urgente. He ahí la importancia de este Programa.

En especial me interesa resaltar el hecho de su contenido de metas específicas diseñadas para ser cumplidas en plazos determinados: 1999-2000 lo que en principio representa la intención de cumplir sus objetivos a corto plazo. No obstante, considero que un Programa tan amplio requiere de mayor tiempo para su realización efectiva. Tantas acciones, tantas instancias involucra-das, tal despliegue requiere necesariamente más de dos años, o bien, establecer prioridades y determinar cuáles de las acciones a tomar son las primordiales a fin de llevarlas a cabo en el tiempo señalado y dejar otras para programas posteriores de seguimiento.

Por otra parte, involucrar a las instancias especialistas en los diversos aspectos que toca el problema amplía las posibilidades de prevención o, en su caso, solución, sobre todo ante un problema de tales dimensiones. Las instancias que promueven el PRONAVI son: Secretaría de Gobernación, Coordinación General de la Comisión de la Mujer, Procuraduría General de la República, Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, Secretaría de Relaciones Exteriores, Secretaría de Salud, Secretaría de Educación Pública, Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, Consejo Nacional de Población, Instituto Nacional de la Senectud, con cuyas representaciones y la de la sociedad civil se propone conformar el Consejo Consultivo del Programa. Un acierto más, puesto que un problema social requiere involucrar a la sociedad en general y a las instancias de gobierno respectivas a fin de obtener los mejores resultados.

Otro aspecto que considero importante señalar, es el lenguaje empleado. Un lenguaje no sexista en un buen principio si queremos motivar un cambio social y cultural en la sociedad en que vivimos. Asimismo, cifrar metas que impliquen “establecer” y no sólo “impulsar”, por ejemplo, pone de manifiesto el interés de llegar a resultados específicos. Establecer metas y acciones concretas, igualmente se traduce en la posibilidad de resultados concretos.

Cuando abordamos un problema como la violencia intrafamiliar, es fundamental enfatizar la prevención del problema, más allá de su tratamiento o solución. Si bien es cierto que el PRONAVI dedica un espacio importante a la prevención, considero fundamental ampliarlo y dedicar más recursos al esfuerzo para evitar la violencia intrafamiliar y su recurrencia. Incluso el tratamiento y las acciones ante la recurrencia deberían tener un espacio propio. En otras palabras, es éste un Programa equilibrado en sus acciones tanto de prevención, sin descuidar obviamente el tratamiento ante el caso ya dado.

Finalmente, la mejor manera de garantizar el cumplimiento cabal de las metas propuestas, es el seguimiento y la evaluación. Tampoco este rubro ha sido descuidado por el PRONAVI y es parte de sus estrategias.

En general el PRONAVI es un proyecto interesante, elaborado por personas evidentemente preocupadas y comprometidas, que refleja la magnitud del problema que pretende atender al involucrar a las instancias correspondientes y la sociedad civil, y que se ha fijado metas para su cumplimiento. Trabajar en ello es tarea de todas y todos.