Agenda afirmativa No. 7
Agosto de 1999

Propuesta de reformas a la Ley Federal del Trabajo sobre el servicio doméstico

Por Verónica Rodríguez

Las Ley Federal del Trabajo ha sido motivo de análisis y discusiones al interior de las distintas fracciones parlamentarias que conforman la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, con miras a hacer una propuesta global de reformas que verdaderamente regule y garantice los derechos de l@s trabajador@s; discusión que ha sido planteada como probable desde hace ya algunos meses, por lo que es necesario estar preparad@s.

No es de extrañar que las distintas organizaciones de mujeres del país se hayan interesado en hacer sus propias observaciones y modificaciones a la Legislación Laboral, ya que en ella se contienen un sinfín de rubros que nos atañen específicamente a las mujeres y que hasta ahora, aunque se encuentran regulados, contienen severas deficiencias. En este ámbito se insertan las propuestas de reforma los 13 artículos que constituyen el Capítulo XIII de la Ley Federal del Trabajo del Servicio Doméstico.

Trabajo Doméstico es el que realiza cualquier persona en el ámbito doméstico o del hogar. El Trabajo del Servicio Doméstico, en cambio, para ser considerado como tal, requiere necesariamente un salario. Aquí se encuentran, de acuerdo con la propuesta de Atabal y “La Esperanza”: aseo general, recamareras, lavanderas y/o planchadoras, cocineras, niñeras, ambas de llaves o mayordomos, mozos, choferes, jardineros, cuidadores de casas habitación y/o fincas y las demás análogas y similares al Servicio Doméstico. Es fundamental estas precisiones en cuanto a lo que incluye el Trabajo del Servicio Doméstico, ya que las imprecisiones que la ley contiene al respecto han generado abusos por parte del patrón. No obstante, dejar abierta la posibilidad para las “demás análogas y similares” no resuelve de fondo el problema.

En general el documento está revisado con cuidado y la mayoría de las propuestas son pertinentes. Pero el trabajo apenas empieza; habrá que someterlo al consenso de las personas que tienen la última palabra: l@s diputad@s del Congreso de la Unión. No obstante, el esfuerzo por si vale la pena, porque le proporciona a uno de los sectores de trabajo más marginados, desvalorados y desprotegidos un marco jurídico más aceptable que el que tiene ahora. Le da, por lo menos en la propuesta, un lugar más digno, al nivel del resto de los sectores obreros del país al establecer por lo menos un salario mínimo, que si bien no cubre las necesidades reales de dicho sector laboral, mínimamente permite atemperar el abuso del que son objeto generalmente estas personas. Si tomamos en cuenta que la gran mayoría de las personas que se dedican al trabajo del servicio doméstico son mujeres, entenderemos la importancia de protegerlas debidamente a través de garantizarles un servicio de seguridad social, que hasta ahora se piensa, no tienen derecho y no se encuentran debidamente protegidas al respecto.

Lo anterior es sólo una leve muestra de lo mucho que se puede hacer para reivindicar el trabajo del servicio doméstico, dándole en nuestra sociedad el lugar que le corresponde. Habrá que trabajar también en el plano social y cultural, porque la desvalorización que este sector de la sociedad tiene en la legislación que debiera protegerlo, es reflejo del desprestigio cultural que tiene en nuestra sociedad el trabajo realizado por las mujeres, en especial el trabajo doméstico. Bien por las compañeras de Atabal y “La Esperanza”.