Agenda afirmativa No. 7
Agosto de 1999

DESDE LAS CÁMARAS

Reformas a la Ley Orgánica del Congreso

Por Adema Muñiz Guadarrama

El pasado 22 de junio fue aprobado por la Cámara de Diputados el Proyecto de Decreto que Reforma el Título Segundo de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos.

Llama particularmente la atención, la reducción de las comisiones del Órgano Legislativo, toda vez que de un total de 53 comisiones ordinarias quedan 27 de las que sólo 23 tiene facultad de dictamen.

Una de las disposiciones de reformas que más celebramos diversas organizaciones civiles y mujeres en general, es la permanencia de la Comisión de Equidad y Género, más aún, cuando en caso de ser aprobada por el Senado de la República, dejaría de ser una comisión especial con opinión sobre aquellas iniciativas que le sean turnadas por ser de su injerencia.

Este hecho constituye un gran avance, sobre todo para las mujeres, porque pone en la balanza la posibilidad de contar con una comisión que recoja las necesidades y demandas de la sociedad y legisle con visión de género para lograr acciones específicas que nos permitan tener una sociedad justa e incluyente donde las mujeres y hombres seamos sujetos de derecho pleno, garantizando respeto e igualdad a partir de la diferencia.

Pese a lo anterior, hemos encontrado que comisiones de mucha importancia como son: Atención y Apoyo a Discapacitados; Asuntos de la Juventud y Participación Ciudadana, han quedado segregadas en una comisión denominada “Atención a Grupos Vulnerables” y la Comisión de Población y Desarrollo, que había permanecido en el Congreso desde sus inicios queda incluida en “Gobernación, Población y Seguridad Social”.

Reconocemos lo importante de que la Comisión de Equidad y Género no haya sido también agregada a la de Grupos Vulnerables, como incluso se había planteado en algún momento, cuando se estructuraban las reformas al Congreso. Debemos este hecho, en gran medida, a nuestras legisladoras y legisladores comprometidos y sensibles con la perspectiva de género para defender la permanencia de ésta en la Cámara de Diputados.

Sin embargo ¿cómo se podría justificar que en un país donde la población es eminentemente joven se considere como grupo vulnerable? Los y las jóvenes mexicanos representan la gran mayoría y serán ellos y ellas quienes sufragarán el voto mayoritario para las elecciones del 2000. Lo mismo pasa con la Comisión de Participación Ciudadana; queda en el olvido, inmersa en el término al que todos vamos cuando saben donde ubicarnos. Afortunadamente por esta ocasión los pensionados y jubilados han quedado donde seguramente encontrarán respuesta: Salud y Seguridad Social.

Mujeres y hombres discapacitados para trabajar, para estudiar, para relacionarse, etcétera, igual van a dar a la ya tan mencionada comisión de Grupos Vulnerables, que debería ser sólo para este grupo, pues su particular problemática requiere una comisión específica, sin cargas adicionales de otros grupos que muy probablemente no encontrarán eco en ella.

Ojalá nuestros representantes en las cámaras, pudieran reflexionar a la hora de presentar y votar iniciativas sobre las características específicas de los grupos vulnerables y dejen de bombardear esta comisión con otros grupos que nada tienen que ver con ellos, salvo la discriminación a la que han estado expuestos históricamente.