Agenda afirmativa No. 8
Octubre-agosto de 1999

Legislación laboral en méxico: Una lectura de género

 Por Dip. Lic. Patricia Espinosa de Parodi

Desde su origen la idea del trabajo fue entendida como una actividad benéfica para el desarrollo de la sociedad. El ser humano trabaja para mejorar sus necesidades de vivencia, alimentación, educación y de vestido. En la última instancia el trabajo representa mejores expectativas de vida. Es por ello que el trabajo humano no debe considerarse tan sólo con un mero factor de la producción. Para Acción Nacional el trabajo «es prerrogativa común de todos los hombres porque en la última instancia se funda en el derecho a la vida y a la libertad (…) De ahí que el derecho al trabajo no pueda quedar sujeto, ni por el sindicato, ni por el patrón, ni por el Gobierno, a la imposición de criterios ideológicos o políticos. Toda persona apta para el trabajo debe tener la oportunidad de realizarlo (…) El trabajo, actividad inmediata de la persona, tiene preeminencia como principio ordenador de la economía social sobre los bienes materiales e instrumentales que son propiedad. Considerar el trabajo humano como mercancía o como simple elemento de la producción, atenta contra la dignidad del trabajador y contra el orden de la comunidad».[1]

Es aquí, en la cuestión de la dignidad, donde encontramos un problema central en la discusión sobre el tema del trabajo de la mujer. Para Acción Nacional es el trabajo el que permite a la mujer y al hombre complementarse, hacerse, realizarse como seres individuales y sociales. «Es el trabajo el ejercicio de la propia dignidad, aquello que nos permite ver a nuestras mujeres y a nuestros hijos cara cara porque somos capaces de llevarles el sustento. Es el trabajo acumulado como ahorro, lo único que justifica tener un capital, es poder crear más trabajo, y por eso Acción Nacional el trabajo es sagrado, y un sistema político que impide la creación de trabajo o que obliga a que deje de haber trabajo es un sistema económico y político inmoral».[2]

La segregación ocupacional: el factor cultural

Entre los factores que generan la segregación ocupacional, el factor cultural constituye uno de los principales obstáculos para que las mujeres accedan a más y mejores empleos. En nuestro horizonte cultural, existe un marcado vínculo del espacio privado con el ámbito femenino, mientras que el espacio público se entiende como un espacio preeminentemente masculino. Desde tal perspectiva, a la división social del trabajo debemos agregar una “construcción social de género en la asignación de tareas”, la cual por desgracia promovió una constante segregación ocupacional de la mujer trabajadora mexicana.

En los procesos de incorporación del personal a la mujer, se le ubica como una fuerza de trabajo poco atractiva, debido a su responsabilidad en el hogar, principalmente por la prioridad que se le otorga en el cuidado de los hijos. Por desgracia en muchos casos la maternidad representa un inconveniente para el empleador. El conflicto entre cubrir una determinada jornada laboral y el cuidado de los hijos o del hogar propician una depreciación para la mujer asalariada en relación con los niveles de retribución de los hombres asalariados, en menor capacitación y promoción laboral, así como en rezago de las prestaciones sociales. Así pues, transformar la imagen social es un punto nodal para combatir la inequidad del entorno laboral de la mujer.

Agenda pendiente en la legislación laboral en torno a las mujeres

La participación económica de las mujeres no ha estado acompañada de modificaciones profundas en la división del trabajo, de forma que permita garantizar la responsabilidad compartida de hombres y mujeres en la realización del trabajo doméstico y la crianza de los hijos, ni en la legislación laboral de manera que responda a las necesidades de la mujer de contar con condiciones de trabajo equitativas a las del varón y que, al mismo tiempo, la proteja en los aspectos relativos a su maternidad y en la atención a sus hijos.

El tema de la equidad en la diferencia y la calidad, constituyen un tópico central en la discusión y promoción de la dignidad de la mujer trabajadora. Como lo ha subrayado Octavio Paz, ya algunos años atrás, “las mujeres han conquistado derechos y posiciones que en otras partes todavía se les niega. Pero los han obtenido como sujetos de derecho, es decir, como entidades neutras o abstractas, como ciudadanas y no como mujeres».[3]

La Laye Federal de Trabajo que actualmente rige las relaciones laborales en México, si bien advierte las determinaciones reproductivas y los condicionantes sociales, como el papel de la madre en el seno familiar, pierde de vista el problema de la equidad, es decir, el problema de buscar establecer oportunidades equitativas a realidades diferentes.

En congruencia con sus principios de Doctrina de respeto a la dignidad de la persona humana y procuración del bien común, Acción Nacional ha impulsado desde el Poder Legislativo en la LVI Legislatura, una iniciativa de reforma para mejorar la situación de la mujer trabajadora. Algunos de los beneficios que contiene esta iniciativa presentada en diciembre de 1996, son:

  • Prohibir la discriminación laboral por razón de estado civil o por el hecho de ser madre.
  • Prohibir que se exija el certificado de ingravidez para la obtención de empleo.
    • Prohibir que se coaccione a la mujer para que renuncie cuando éste embarazada o por el cuidado de hijos menores.
    • Exigir el pago de una indemnización en caso de hostigamiento sexual.
    • Exigir que se retribuya con igual salario al que se paga a otros por igual trabajo.
    • Exigir capacitación y adiestramiento en número semejante a hombres y mujeres.
    • Que la terminología de protección materna pase a protección de la familia para que tanto la madre como el padre asuman responsabilidad común en relación con sus hijos menores.
    • Mejorar la condición de la trabajadora embarazada o que se encuentre en periodo de lactancia, entre otras.

En el actual contexto, en que se discuten posibles reformas a la Ley Federal del Trabajo, la realidad que padecen las mujeres nos obliga a pensar temas aún no resueltos por la legislación, relativos a las condiciones laborales de las mujeres.

La agenda pendiente en el tema que el PAN incluirá en su Plataforma 2000-2006, tendrá que girar en torno a discutir: ¿Cómo resarcir el conflicto que las madres trabajadoras tienen con relación al cuidado de sus hijos e hijas? ¿Cómo desterrar el hostigamiento sexual? ¿Por qué medios erradicar la discriminación de género implícito en la ley como el examen de ingravidez para obtener y conservar el trabajo? Y en general ¿Cuáles son las vías para dotar de mejores condiciones de empleo a las mujeres mexicanas?


[1] PAN, Proyección de Principios de Doctrina, 1965.

[2] Castillo Peraza, Carlos, “Trabajo, salario y sindicato”, en: Palabra, no. 33, 1995, p. 34

[3] Véase Paz, Octavio. Tiempo nublado. Editorial Seix Barral.