Agenda afirmativa Año 2 No. especial 9-10 Enero-febrero 2001

¿Una duda razonable?

Orfe Castillo Osorio

¿Debe ser la misma pena para un esposo que viola que para un delincuente violador?

Diputado Emilio González

La violación es una de las agresiones más frecuentes realizadas contra las mujeres y tolerada por nuestra sociedad. La Organización de las Naciones Unidas ha calificado a la violencia contra la mujer, como el crimen encubierto más numeroso del mundo, y como expresa el Colectivo Mujer “la intimidad ha revelado ser más que un edén, también el hogar puede ser una trampa, escenarios cotidianos en donde se expresa la violencia en golpes, insultos y ataques sexuales”[1]. Se ha repetido infinidad de veces, la necesidad de que en el tratamiento de este tipo de delitos, no se sumen humillaciones, crueldad y vergüenza por las instituciones encargadas de impartir justicia. Toda violación, incluyendo el caso de que sea realizada por el cónyuge -7 de cada 10 mujeres que acuden a denunciar violencia sean agredidas por sus esposos-, y más aun en este caso, es una agresión que vulnera los derechos humanos más elementales de una muer.

La violencia familiar es un tema de consensos, es el tema en relación al cual se han logrado mayores avances legislativos para el acceso a la justicia de las mujeres, sin embargo, aún no han sido erradicados criterios misóginos y reaccionarios, que impiden asegurar la integridad y dignidad de todas las mujeres.

En diciembre de 1997 el Congreso e la Unión aprobó, por unanimidad, el dictamen en lo general de la iniciativa que reforma, adiciona y deroga diversas disposiciones de los Códigos Civil y Penal y sus correspondientes de procedimientos en materia de Violencia Intrafamiliar[2], sin embargo en lo particular, 90 legisladores de diversos partidos votaron en contra de castigar penalmente la violación de la cónyuge o concubina y 254 a favor. Durante el proceso de discusión y aprobación, diputados del Partido Acción Nacional, hicieron declaraciones en torno a lo que el Dip. Emilio González llamó “una duda razonable”. ¿Debe ser la misma pena para un esposo que viola que para un delincuente violador?”.

En tribuna el Dip. Américo Alejandro Ramírez del PAN, aunque expresó “… toda la bondad del alma, que hay en la mujer mexicana, debe plasmarse en el quehacer político”[3] no dudó en manifestarse en contra de castigar la violación entre cónyuges ya que dicha bondad les impide a las mujeres “incurrir en abusos de sus derechos”[4]. Quizá el diputado desconoce que la violación es uno de los delitos menos denunciados por el temor a represalias, por amenazas, por la estigmatización social y la humillación legal que justifica de inicio esta conducta y “la cree producto de la imaginación malsana, resentida o lujuriosa de las mujeres”[5] cuando lo prioritario es la defensa de las mujeres que son víctimas de este delito.

También planeó la necesidad de suprimir este artículo por una única causa ¡que haya congruencia. No es posible que por una parte se me prohíba cualquier condición contraria a la perpetuación de la especie y por otra parte, se me tipifique como delito la cópula entre cónyuges…”[6]. El legislador Ramírez esgrime que negarse a la cópula con violencia es contrario al artículo 147 del Código Civil que prohíbe cualquier condición contraria a la perpetuación de la especie “Aquí no se dice, si no es pacífica o con violencia… Mujer que resista la cópula y aún la que fuere violada, estaría oponiéndose a esta disposición de carácter civil”[7] “en virtud de que la ley es general, abstracta y obligatoria, no admite excepciones; aún bajo circunstancias de violación, la mujer estaría actuando en contra de todo acto tendiente a la perpetuidad de la especie, que mantiene este artículo. … la cópula con violencia no deja de ser cópula… no es una circunstancia de excepción conforme al artículo 147, que la obliga invariablemente a evitar todo acto tendiente en contra de la perpetuidad de la especie.”[8] Estas declaraciones manifiestan la idea, ahora basada en la ley, de que las mujeres deben cumplir independientemente de las “circunstancias” su función prioritaria, la reproducción, pero no sólo ello, ante un hecho tan brutal como la violación es más importante la abstracción, generalidad y obligatoriedad de la ley, sin importar que se violen los más elementales derechos de una persona.

El diputado Ramírez se manifestó por incorporar en el dictamen solamente los criterios jurisprudenciales de la Suprema Corte de Justicia, situaciones “que se deben de recoger y no andarse poniendo ni la blanca túnica de feminista ni tampoco la túnica de Fray Bartolomé de las Casas.”[9], esta declaración pretende anular las aportaciones que el feminismo ha hecho para erradicar la violencia hacia las mujeres, las investigaciones, los acuerdos internacionales, en fin, el derecho de las mujeres a una vida libre sin violencia.

Los criterios jurisprudenciales que deben recogerse, fueron claramente expuestos por el también diputado panista Alberto Perales Meléndez, quien aclaró que hablaba a título personal en relación con el dictamen que su partido respaldó. Así, explico “El delito de violación entre cónyuges ya la Suprema Corte de Justicia lo ha definido en varios casos concretos (…) cuando suspendido el derecho de cohabitar por resolución judicial porque uno de los cónyuges padezca… cualquier enfermedad crónica o incurable, por lo que si el cónyuge enfermo impusiere violentamente la cópula, aunque sea normal, porque ya no tiene derecho al débito conyugal, además de poner en peligro la salud del cónyuge inocente y de la descendencia que pudiera procrearse en esas circunstancias; cuando se imponga la cópula a persona que por cualquier causa no puede resistirlo… como el caso de la mujer que sufra parálisis; … cuando el cónyuge impusiera la cópula de modo anormal y violentamente, pues se lesionaría la moral y la libertad sexual de su pareja, que en ningún momento consintió tales prácticas; … cuando el acto carnal es público; cuando e sujeto activo se encuentra en estado de ebriedad o drogadicción, no sólo por el natural rechazo del pasivo, sino que reviste mayor trascendencia el peligro que implica engendrar un ser en esos momentos para proteger la sanidad de su estirpe. Condenamos la violación, … pero tenemos que ser consecuentes en este problema que día a día se confronta en nuestra realidad mexicana. Por este motivo, yo considero que sólo en los casos en que se ha definido como violación entre marido y mujer, porque de lo contrario nos puede llevar a extremos inaceptables.[10] Lo que nosotros condenamos es que se pueda hacer abuso de la norma…, porque entonces se puede dejar estado de indefensión al cónyuge que es acusado de violación sexual, porque mire usted, ¿cómo va a desvirtuar el dicho de la ofendida?[11].

Según el Diputado de Acción Nacional José de Jesús Torres León “una mujer podría mentir e interponer su denuncia por violación por despecho o por celos”[12] y si esto no fuera suficientemente inverosímil, su compañero de bancada, el Diputado Jorge Humberto Zamarripa planteó el siguiente caso “… que el esposo busque tener relaciones con su esposa y dado que éste tipificado y de quedar así como se está proponiendo, va a resultar que para evitar violencia o para evitar obligar a su esposa va con las prostitutas y adquiere una enfermedad venérea… con tal de no tener relaciones para no obligar a su esposa… sin darse cuenta que el esposo adquirió una enfermedad, ahora sí admite tener relaciones con su esposo. ¿Dígame usted, cómo va a prever esto?, por bien de los mexicanos.”[13] Por bien de los mexicanos, que no de las mexicanas. El esposo que viola pone riesgo la salud e incluso la vida de una mujer, pero según el diputado Zamarripa debe ser tratado con indulgencia.

En la última parte de la discusión, se insistió en una preocupación fundamental de algunos diputados, la pena que debería tener este delito “¿Cuáles son los razonamientos que en materia penal debemos tener con mucho cuidado para que sean de cocho a 14, como la violación fuera del matrimonio?”[14] Preguntó el diputado Rubén Alfonso Fernández Aceves de Acción Nacional, pregunta repetida por el diputado Emilio González Márquez, también panista, en estos términos “Yo quisiera preguntar porque es una duda razonable que me impide tomar una decisión en conciencia, (…) ¿qué sucede cuando un esposo llega y quiere tener relaciones sexuales con su esposa y ella no quiere porque le duele la cabeza y él la obliga? Ese es un caso, es una violación. … Llega un esposo ebrio, golpea a la esposa y la viola… Llega un delincuente armado, inmoviliza al esposo, lo amarra, inmoviliza a los hijos y los obliga a ver. Yo pregunto… ¿la recuperación que va a tener… es la misma que en el caso de una violación del esposo sin golpes, una violación con golpes o una violación de un delincuente desconocido? Yo estoy porque se imponga una penal al señor que viole a su cónyuge… simplemente pregunto ¿en estos tres casos hipotéticos de violación, la pena debe ser la misma?[15] ¿Debe ser la misma pena para un esposo que viola que para un delincuente violador? ¿sí o no?[16].

La intervención final también fue una pregunta, el diputado del PAN Rafael Sánchez Pérez dijo: “El artículo que está en discusión establece que serán víctimas de este delito, la concubina o la esposa. Yo quisiera preguntar ¿no pierde la característica de generalidad este artículo como lo establece la Constitución, al llevar una etiqueta determinada y excluir a los varones de la posibilidad de una violación?”[17]

¿Por qué ninguno de los argumentos esgrimidos por las, en su mayoría diputadas, fue escuchado?, ¿Por qué después de varias horas de debate el 26% de los diputados insistían en no entender la gravedad de la violación entre cónyuges?, ¿Cuál es el lugar desde donde pretenden responder a las necesidades de las mujeres cuando no representa un daño para ellos el uso cotidiano de la fuerza el daño físico y psicológico y la limitación en el desarrollo de una mujer que es violada por su propio compañero, por la persona con quien planeó una vida, de quien esperaba apoyo y respeto, con quien cotidianamente se enfrenta en todos los aspectos de la vida familiar y social? ¿Es tan difícil entender esto?

Reconocemos el trabajo realizado por el Grupo Plural Pro-Víctimas en este proceso y la brillante defensa de las diputadas Carolina O´Farril, Lenia Batres Guadarrama (PRD), Laura Itzel Castillo (PRD), Patricia Espinosa (PAN), María Beatriz Zavala Peniche (PAN), y de los diputados Francisco Javier Loyo Vergara (PAN) y Víctor Rubén Montalvo Rojas (PRD).



[1] Secretos Compartidos. Acerca del Programa de Prevención y Atención a Mujeres en Violencia Sexual de la Casa de la Mujer Valparaíso, Chile. Julio de 1999. P.5

[2] Iniciativa presentada al H- Congreso de la Unión el 6 de noviembre de 1997 por el Ejecutivo Federal, Diputadas y Senadoras y turnada para su dictamen a la Comisión de Justicia.

[3] Diario de los debates de la Cámara de Diputados, Año 1, No. 34, Diciembre 2 de 1997. P. 2578

[4] Diario de los debates de la Cámara de Diputados, Año 1, No. 34, Diciembre 2 de 1997. P. 2578

[5] Secretos Compartidos. Acerca del Programa de Prevención y Atención a Mujeres en Violencia Sexual de la Casa de la Mujer Valparaíso, Chile. Julio de 1999. P. 7

[6] Diario de los Debates de la Cámara de Diputados, Año 1, No. 34, Diciembre 2 de 1997. P. 2579

[7] Ibid. p. 2579

[8] Ibid. p. 2581

[9] Ibid. p. 2580

[10] Ibid. p. 2583

[11] Ibid. p. 2584

[12] Ibid. p. 2591

[13] Ibid. p. 2591

[14] Ibid. p. 2594

[15] Ibid. p. 2597

[16] Ibid. p. 2599

[17] Ibid. p. 2599